Toby
Gracias Señor por poner en mi vida a tan bella criatura, mi Toby, quien me acompaño en mis sonrisas, alegrías, tristezas, dolor, desesperación, enfermedad, enamoramiento, soledad y felicidad. Vino a mi tan pequeño, parecía una bola de pelos, gordito y con un ladrido peculiar. El ha crecido junto a mi, ha sido un hermano mas, he peleado con el, lo he querido mucho, me ha mordido, he conversado con el de cosas muy genuinas y he sido mas sincero con él que con nadie, me aguantó mi mal humor, mis rencores y frustraciones, me metió en problemas, lo reté muchas veces; sin embargo siempre estaba atento a mi, movía la cola como la primera vez, me quiso mas que cualquier enamorada, tuve los mejores paseos a su lado, contemplamos juntos las estrellas, aprovechamos la luna llena para filosofar, jugamos fútbol y mordió varias pelotas. Su apariencia era fuerte, firme y dura, muy diferente a mi, sin embargo en su espíritu era juguetón, ingenuo, lleno de energía, un eterno niño e inmaduro al igual que yo.
Donde quieras que estés mi compañero canino, quiero que sepas que estoy muy agradecido de tu existencia, del tiempo que pasaste conmigo, de tu alegría y de tu vida, te extrañaré mucho y guardaré por siempre el recuerdo de tu amor fiel e incondicional.
Hasta siempre querido amigo...

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