Hoy hay fiesta en tu vida...
A pesar de todo he seguido adelante siendo muy feliz, me lo prometí. El tiempo había llegado, la prueba estaba pasando, el cielo estaba despejado, la tormenta se había disipado, la cosas volvieron a su cauce. Fue tiempo de construir, de sentar las bases para vivir la vida que siempre había anhelado, allí en aquel lugar favorito hecho realidad. Era el momento que siempre esperé llegar y para el cual me había preparado toda mi vida.
Era tiempo de encuentros, de retos, de pruebas, de amores y felicidad; tiempo de coincidir, de cosechar sincronicidades. Con situaciones y sensaciones nuevas, sentires diferentes, experiencias embelesantes; me di una oportunidad, me lo merecía. Sin lastimar a nadie en el trayecto, con sinceridad y buscando la verdad.
Yo merecía un Amor digno, valioso, desafiante y maravilloso. Merecía una mujer compañera, inspiradora, motivadora, admirable y cómplice. La encontré y apostó como nadie por mi. Merecía la felicidad tan intensa que me hiciera llorar de alegría, merecía todos los instantes juntos, las altas y bajas, las lecciones de vivir, compartiendo el calor en la oscuridad, sonriendo contagiosamente en plena luz; nos volvimos uno ante los retos y metas, trabajamos en equipo por nuestros sueños. Merecía conocer el mundo, acompañado de su mano en cada rincón, sonreí como nunca sabiéndote a mi costado, caminando en la misma dirección, sintiendo tu presencia.
Mi compañera de vida, de noches y dias, de ideas, de pasiones, de sueños y locuras; mi compañera de aceptación incondicional, mi fortaleza, mi mayor motivación, mi impulso estelar, mi sed de Amor; mi aire fresco siempre eterno, la estrella de mi cielo personal, mi mejor amanecer, mi amada compañera.
Merecía disfrutar del amor loco, del romanticismo osado, del sexo mágico, de los viajes sin planear, de las aventuras inimaginables, de tu compañía en todas las formas, de compartir experiencias juntos, de formar un proyecto de vida, y lanzarnos a volar solamente tomados de la mano, sin importar lo que pase. Allí los dos en medio de la nada y a la vez dueños del universo, desde donde nacieron todas las posibilidades. Nos transformamos en sincronicidad. Sabia de ti, te extrañé por anticipado, soñé nuestro encuentro y escuché nuestra canción cantándole al Amor.

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