Miedo a brillar
Nuestro miedo más profundo no es que seamos inadecuados.
Nuestro miedo más profundo es que somos poderosos sin límite.
Es nuestra luz, no la oscuridad lo que más nos asusta.
Nos preguntamos:
¿quién soy yo para ser brillante, precioso, talentoso y fabuloso?
En realidad, ¿quién eres tú para no serlo?
Eres hijo del universo.
Infravalorándote no ayudas al mundo.
No hay nada iluminador en encogerte
para que otras personas cerca de ti no se sientan inseguras.
Nacemos para hacer manifiesto la gloria del universo que está dentro de nosotros.
No solamente algunos de nosotros:
Está dentro de todos y cada uno.
Y al permitir que brille nuestra propia luz,
inconscientemente damos permiso a otras personas para hacer lo mismo.
Y al liberarnos de nuestro miedo,
nuestra presencia automáticamente libera a otros.
Marianne Williamson
Recién ahora me doy cuenta cuando empezó ese miedo a brillar, recuerdo sentir vergüenza de no estar a la par de aquellos a donde ansiaba pertenecer, estaba adelantado para el grupo. Me causaba tal animadversión ser mas hábil, renegaba de ello porque me sentía auto-excluido por las diferencias.
Según mis creencias y formación de entonces no estaba bien hacer sentir mal a los demás presumiendo mis éxitos, aunque fueran ciertos. No importaba como me sintiera, tenía que complacer, agradar, hacer sentir bien al otro y por supuesto no importaba mentir así que decidí negar mis logros. Aparentar ser inferior para sentirme parte de ellos, y es que anhelaba tanto ser aceptado, pertenecer a un grupo que nada mas importaba, tener sus mismas limitaciones y dificultades, era para mi ser parte de algo.
Hice sin saber un acto psicomágico para ser ordinario, renuncié a mi brillo supuestamente por modestia, una especie de sacrificio con ansias de redención a futuro que difícilmente fue amabilidad, sensibilidad y respeto hacia el otro.
Solo ahora concibo la real trascendencia del acto voluntario de dejar de brillar, dejé de ser yo por un poco de amor y de aceptación. Y como todo aprendiz de malo, me extralimite, negué mi propio brillo, jamás pensé en el futuro y menos en mi. Solo después me di cuenta que tanto me mimeticé con mi propósito cuando me costó realizar bien una simple tarea. Y qué decir de encontrar mi camino, estaba completamente desorientado en medio de la mediocridad. Obsesivamente perdí y entre tantos fracasos me perdí a mi mismo, viví la nada, probé la angustia y respire la derrota.
Fue egoísta pensar solo en los demás poniéndolos por encima de mi, me volví perdedor para no hacer sentir mal a otros perdedores, gran acto autodestructivo de mártir. Besé el polvo, pase humillaciones, aguante lo inaguantable, sucumbí hasta lo mas profundo que un ser humano puede caer, realmente viví en tinieblas.
Pido perdón a lo mas profundo de mi ser por infravalorarme para agradar a otros, en vez de desafiar con mi brillo. Después de vivir mucho tiempo a tientas ya no quiero seguir ahí. Hoy he decidido emerger de las sombras, me sacudo del cieno, recupero el brillo y empiezo a iluminar como nunca antes lo he hecho. Existo mas allá del ayer y del mañana, despierto al ahora.

Comentarios
Publicar un comentario