El poder de las palabras
Todos los seres humanos somos sensibles de diferentes formas, somos seres receptores de ese poder que tienen las palabras cuando llegan a nosotros. Son el alimento que origina pensamientos y sentimientos que nosotros tomamos de combustible para vivir.
Está historia nos puede ilustrar el poder de las palabras y la sensibilidad de los seres vivos. Si somos creadores y dadores de palabras por excelencia: ¿cuántas de ellas construyen confianza, dan aliento, reconocen la valía, expresan sentimientos positivos, halagan sinceramente a quienes verdaderamente lo merecen?
O de nuestro argumento y actitud: ¿cuántas palabras destruyen, corroen, lastiman, hieren, ridiculizan, degradan y matarían a un árbol inevitablemente?
Detengámonos un instante y tomemos conciencia de lo que expresamos en nuestro lenguaje interior, en nuestras relaciones diarias. Y preguntémonos ¿Nuestras palabras dan vida o la disminuyen?
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