Animal bendito
Se activa mi memoria ancestral,
dos millones de años laten en mis piernas,
retorno al origen estelar,
despierta el animal bendito,
criatura de músculo y fuego eterno.
Bravíos atardeceres devoran mares y montañas,
soy cazador y presa al mismo tiempo,
mi tribu corre en sincronía,
absorbemos la energía de la tierra y el sol,
rompemos la noche oscura que todo engulle.
Los caminos guardan mi sudor y mis lágrimas,
mis ancestros corren conmigo,
cada latido retumba como tambor de guerra,
soy homínido rugiente,
en cada meta libero mi carga.
Ya no concibo mi vida sin correr:
el viento, la brisa, el sol, la arena, el mar,
tallan mi espíritu de corredor,
conquisto distancias imposibles,
persigo la antigua ruta del cazador.
Al correr mi cuerpo recuerda,
todo lo que mi mente ha olvidado,
confronto miedos y límites,
estoy en la mitad de todo,
y aun así mi cuerpo quiere rendirse.
Cada kilómetro es único, irrepetible,
como un verso ofrendado a la musa;
mi corazón rima con la vida,
hemos llegado a nuestro destino...
El animal bendito ha despertado.
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