Amnesia retrógrada
Las injusticias forjaron nuestro temple,
avanzamos a ciegas por senderos agrestes.
Arde en nosotros un fuego que no pide permiso:
somos huesos rotos que ya no se quiebran.
Caricias que recontruyen grietas,
inseguridades que se rinden ante un cariño rotundo.
Corazón inmortal que ama con amnesia retrógrada.
Sueños humildes que terminan labrando imperios.
Somos la surrealista historia de amor
que nadie se atrevió a escribir.
Implosioné al reconocerte por segunda vez.
Brindamos con vino de zarzamora bajo el Huandoy,
bailamos al compás de tus latidos,
tu vestido carmesí susurraba perfección en cada giro.
Tu presencia fue ambrosía para mis sentidos,
los momentos encajaron como piezas de un mismo cielo,
ya no quise creer en sincronicidades:
los dioses, sintiéndose culpables, quisieron reivindicarse conmigo.
Los versos existenciales cobraron vida,
irradiaron luz a mi sombra.
Me sentí protagonista de esta historia,
y solo quise tomarte de la mano
para rescatarte del delirio...
antes de despertar.
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